lunes 30 de enero de 2012

Fugas



El pasado confluía en sus días presentes de una extraña manera. Ella, ellos, los de entonces, no eran los mismos y parafrasear al poeta era una manera, la mejor que encontró, de explicarlo. El río nunca es el mismo pero tampoco habían estado sólo mirándolo desde la orilla. Lo habían navegado, río arriba, río abajo. Se habían mojado en sus aguas varias veces, lo habían incluso abandonado para irse a alguna lejana montaña o al desierto. Algunos volvían a encontrarse por ese destino que ahora creamos y recreamos con las redes sociales. Ya ni siquiera es válida aquella pregunta que alude a los hubieras, contrafáctica. Sin tecnología ¿nos habríamos encontrado? Seguramente no, seguramente sí. En realidad  no importa. La historia se ha escrito ya, se escribe cada día y se olvida también cada día. 


Esa noche caminaron abrazados por la calle como si tantos años no hubieran transcurrido. Se miraron como siempre se habían mirado, sólo que veían un rostro distinto, el rastro de ese antiguo rostro, de esas sensaciones del pasado. No importa. Se miraron, hablaron, se reconocieron, evocaron, rieron. Mucho pasó, incluso esas fugas del futuro que siempre están presentes. Las fugas de la vida que no se autocontiene, ni siquiera en el nunca que podría enunciarse en cada paso. 


No importa, en realidad. Se sigue tratando de lo mismo, de seguir construyendo, aunque no sepamos qué, ni cómo, ni hacia donde, ni con quién ni por qué. Algo está claro y es que la felicidad sí es todavía la opción. La felicidad sin calificativos, sin cortapisas y sin condiciones, sin rostros claros, así nada más, sencilla, lo más sencilla posible.



sábado 14 de enero de 2012

paraíso




Esa tumbona parecía esperarme el día soleado que la vi, ahí, sobre la arena, aún tibia, incluso fresca a esa hora de la madrugada. En momentos como éste, de trabajo y soledad autoinfligida, de extrañamiento del abrazo de la arena, tan cercano e intenso, tan parecido al apego [imposible] de otro abrazo, en esos momentos evoco la imagen, y la idea, del paraíso.










lunes 9 de enero de 2012

luna, lunera



Luna, hoy lo único que quisiera es una imagen de la luna. Mirarla largamente para luego seguirla imaginando toda la noche.

jueves 29 de diciembre de 2011

Mar

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domingo 25 de diciembre de 2011

ciclos



Se termina 2012. Una convención que nos indica, si acaso, una pausa para pensar, para desear, para reforzar y quizá también para cejar en aquello que no se logra, que duele y sigue doliendo. Es sí, una convención, porque el tiempo es continuo. Apenas intentamos medirlo un poquitín, regularlo, contarlo si acaso. Apenas pretendemos normar nuestras vidas que ineludiblemente se dirigen al mismo fin de ciclo, siempre propio. Y con esas premisas, cada año se valen algunos replanteamientos y deseos. Valgan en este 2012 y que sea un año feliz y florido, floreciente. 











sábado 17 de diciembre de 2011

gatos




Sí, lo que más quisiera, apenas algunas imágenes logran captar un atisbo. Un gato, muchos y ninguno. Una planta. Un rellano. Y lo que hay al subir las escaleras, al bajarlas. Mucho, y nada. 

domingo 4 de diciembre de 2011

placer y malestar



Alimentar este blog ha sido un placer (dispar como lo refleja el número variado de las entradas) y espero que lo siga siendo. Tan libre como esa libertad que nos permitimos, alejada ciertamente del ideal al que tanto tememos los humanos. No en vano Michel Onfray ha buscado su espacio libertario y libertino, donde expone su diatriba contra el matrimonio. Más que una diatriba, una genealogía sustentada para expresar todo eso que le infunde el contrato entre dos seres que dicen amarse y, por lo mismo, deciden someter ese amor a la regulación del Estado. Como si fuera éste un ente prestigioso o como si ello garantizara algo más allá de la aburrida vida cotidiana, de sus acompañantes irremediables (que cita Onfray en su texto, incluido, desde luego el adulterio pero también la violencia), de esa mañosa y compleja relación de exigencias, pretextos y reclamos que se denomina pareja amorosa. Y peor aún, que cuenta con toda la legitimidad del Estado, de la sociedad, de las religiones, de la gente, de la época. Una legitimidad que se aprende a lo largo de toda la vida y por la cual sufrimos irremediablemente.


Claro que para que Onfray existiera, algo tenía que estar ocurriendo, sin pretender establecer un determinismo de ningún tipo, más bien notar que su pensamiento encuentra referentes en la realidad, y son incuestionables. Las estadísticas mienten, por insuficientes. O porque lo que reflejan no tiene nombre, a pesar de mostrar tendencias claras. En este caso, un malestar que parece inevitable. El malestar en la pareja.