domingo, 26 de octubre de 2008

domingo de luchas

Mr. Águila y su peinado

Abajo: Mascarita dorada celebra su triunfo y de pantalón y botas negras, Gitano.



















El programa









Primero el Mercado de Sonora, con todos esos embrujos para la suerte, el amor, el trabajo y mucho más... y esos precios que nos indican cómo un traslado puede triplicar lo que uno paga por algo. Al mayoreo o al menudeo, lo más difícil es moverse entre tanta gente. Pero cualquier embrujo es bueno y, también, la enorme cantidad de objetos encantadores, útiles o inútiles. ¡Bolsas recicladas de costales! Que sustituyen a la perfección, es más, superan, a las bolsas verdes para no usar plástico y sólo cuestan 6 pesos...

Y después las luchas. Por supuesto que en la Arena Coliseo, en las calles de Perú, muy cerca de Garibaldi y de la tradición. Ahí, esos personajes... hombres fuertes y ágiles, de todos tamaños, con peinados exóticos, rudos y técnicos, brincan en el ring, más aún: vuelan. Como la mejor de las películas de luchas y vuelos pero de verdad.

Las fotos de los luchadores, sólo del celular, porque de otro modo no es permitido. Y como puede verse, la segunda lucha fue la que más nos gustó... también el Evento Especial de Tríos, con Gitano como héroe central, aunque salió muy mal parado a pesar de que era capaz de mover todo el cuerpo en una especie de vibración que hacía reír al público.

O Mascarita Dorada, de muy breve estatura pero proporciones perfectas. Ágil y veloz, además de fuerte, carga a los más grandes.

Otros eran sólo impresionantes por su vestimenta o por su peinado, como Mr. Águila.

Y todos son parte de esa fantasía de volar con disfraces brillantes o especiales, de calaca, de presos, tatuajes o vestidos como deportistas, sólo con una máscara. Muchas variantes hay ahora...







martes, 21 de octubre de 2008

vertiginosos los cuentos

De tantas cosas que se me ocurren durante el día, muy pocas se me quedan ya a estas horas de transcurrido. Algunas sensaciones sí. Eso puede ser lo mejor, a veces, salvo porque siento que quizá alguna de esas ideas pudo haber sido divertido retomarla... pero ya es imposible. Ya sin contexto, sin la sonrisa, sin todo lo demás, se vuelve por completo insulsa. Quizá en realidad no iba a sobrevivir de todas maneras.

Pero la sensación de haber leído la Antología de minificciones con mi hija ha sido de las más placenteras de los últimos días. Sonrisas y carcajadas compartidas, alegrías, muecas y guiños, y al final chistes también. Un libro para adultos que a los jóvenes (y los que empiezan a ser jóvenes) puede moverlos también a la lectura. Pasó casi inadvertido entre los éxitos del momento, hace ya algunos años, y se perdió entre el alud de publicaciones que inundan los anaqueles. Como esas que sirven para pensar en ser mejor, en ganar más dinero, en hacer bien las cosas, en comer menos o hacer ejercicio, en no tener adicciones, o tics y miedos, temores, fallas, defectos, arrugas, años... Esas publicaciones (que además suelen ser horrendas) que nos conminan a dejar de ser lo que somos, inevitable, inexorablemente. Aunque quizá sea parte de eso que es ser humanos. Participar de un hábito casi ineludible y también adictivo: tratar de dejar a un lado (atrás, o superar dicen algunos, olvidar o trabajar, perfeccionar u omitir) lo que nos hace ser lo que somos.

En todo caso, para ser lo que somos, y seguir siéndolo, el placer de la lectura, nada más por el placer de leer, de imaginar, de sentir, de pensar, de gozar, nos mantendrá como humanos (además de que se ha vuelto políticamente correcto). Y también como lectores gozosos.



viernes, 17 de octubre de 2008

sonrisas


Me dan ganas de reír mucho, como cuando en la primaria me daban ataques de risa y felicidad. Aún lo recuerdo al igual que aquellas amigas con las que compartía tanta alegría.

Me dan ganas (retrospectivas) de no escribir cosas tristes, de borrarlas del blog y de la memoria del blog, como si no existieran o no hubiera pasado por mi mente.

¿O será que en el fondo soy una persona triste? Muy a menudo me lo dicen después de leerme, no de verme, afortunadamente.
O será que es lo triste de la vida lo que me mueve a veces a escribir y la alegría, en cambio, la siento y la vivo, sin mayor explicación, o en un intento de no restarle ni un segundo. Sin mayor reflexión, hasta agotarla.

Pero y con todo lo que puede generar tristeza, o enojo (como esta crisis económica que sufriremos los próximos años, parece ser), la luz del día inunda mis ojos y eso me hace sonreír. También Ximena me hace sonreír. Basta con eso. Con la luz del día. Y con las pequeñas cosas que calientan el alma.


Grafitera: Ximena

martes, 14 de octubre de 2008

hoy 14 de octubre

Es triste y me sentí muy triste y atribulada. Hoy en la mañana, eran las 7.25 de la mañana, había un cuerpo cubierto por una sábana en avenida Revolución. Un muerto. 

Una patrulla bloqueaba un carril de los tres que tiene la avenida a esa altura. No había tráfico y nadie se detenía a ver. Ni siquiera había curiosos. Tenía, eso sí o por lo menos, una veladora prendida. Y antes del cuerpo había un tambo de basura, naranja, y antes del tambo un carrito de los que encima llevan los tambos, también naranja. No se podía saber más. Y no había curiosos. Ni siquiera. La persona bajo la sábana, el cuerpo, era un empleado de basura. Triste manera de morir y triste también de vivir, la de él, la nuestra. 

Yo sólo pude prender una veladora mental y pasar rápido, para no entorpecer el tránsito y para no ver la muerte que nos acompaña.

lunes, 6 de octubre de 2008

de verbos y otras

Del verbo aperturar:

Yo aperturo
Tú aperturas
Él o Ella apertura
Nosotros aperturamos
Vosotros aperturáis o ustedes aperturan
Ellos aperturan

Ojo: pero sólo se aperturan cuentas de banco... o eso dicen los que se dedican a eso. Pues no la he oído en otro tipo de actividades. Algo así como: "Apertúrame la puerta" o "Voy a aperturar el refrigerador".

Lo mismo que accesar...
Aunque yo conocí a un albañil que prefería usar el verbo accesar. No sé qué tanto con conocimiento de causa, porque lo que más le gustaba decir era "la puerta de asexo" (escrito tal y como suena). Ya después el verbo entrar o asexar era lo de menos. Una... feliz equivocación, diría yo. Nunca como aperturar.

viernes, 3 de octubre de 2008