miércoles, 29 de julio de 2009

Japón I


Estuve pensando en lo que he leído de Japón. Más recientemente, Murakami y esa novela en la que todas las referencias se mezclan (Kafka, el infierno y sus círculos, una Ítaca más bien decadente y los unicornios) y al final, se juntan las historias pero a mí me faltó sustancia.

También recordé a Kenzaburo y una intensidad agotadora, y ese tremendísimo dolor, tan intenso, y el vacío y el daño. Y vagamente a Banana Yoshimoto y a Junichiro Tanizaki, perverso, y otras lecturas más bien muy privadas, aunque no lo sean, como En el bosque, que leería mil veces, de Ryunosuke Akutagawa.Y en más todavía, cascadas de ideas y de imágenes, como la niña estudiosa que recuerda sus lecciones (prescindiendo en esta ocasión del cine y de los haikús, por supuesto). Y de mucho más y mucho menos.

Y aunque antes, o aquí y ahora, o aunque haya insistido y siga insistiendo, y sé que seguiré insistiendo, también sé que hay algo que va más allá de mí, o de mi entendimiento. Pero algo de su sutileza me atrae irremediablemente. No los samurai, pero sí acaso la tinta china, el té, la comida en pequeños platos y pedazos con sabores que me ilusionan, y eso que el sushi, dijo anoche, tiene sólo 150 años. Y la elegancia de los palillos.

Sí pensé en todo eso, y lo pienso ahora, como si pudiera servirme de algo al estar ahí, escuchando historias de pasarelas. Un mundo por completo ajeno a mi peinado (inexistente), doblemente ajeno. Maravillada de lo desconocido, como siempre, y lejana esta vez, como nunca.

Mi mente divagaba sin poder concentrarse demasiado ni siquiera en mi apetito. El aquí y el ahora han desaparecido de mis días, como un animal herido y sin haberlo imaginado.

Enfundada en un pantalón viejo (uno más) yo sólo recordaba a Elena Garro, por alguna obsesión que no comprendo, como una mula que retoma su camino contra toda orden.

Y pensaba en ese primer párrafo que me hipnotiza, y me recuerda un discurso que de tan disperso, se vuelve mucho más real que cualquier otro, que ya no entiendo, y de todos modos lo transcribo. Quizá después logre comprender por qué me pasan ahora estos "nuncas" o hasta dónde o si lograré encontrar todos los pequeños pedazos dispersos que he buscado entre la almohada, en las esquinas polvosas, en remotos recuerdos que se reflejan en charcos, algunos irremediablemente idos en alguna gota de lluvia desaparecida en la tierra seca. Y luego encuentro algunos tan extraños, los pedazos, como cada nueva escama que aparece, venida de otro mundo aunque sea mía. Cada vez menos mía y más de la muerte.

Y está tu recuerdo incandescente y avivado por un fuego imaginario, nuevo, y todas las letras que escribo con tu mirada también imaginaria en la mente, y las que quisiera escribirte por siempre hasta que nada se destruya nunca más. Así, sin mover nada, mejor no mover ya nada, nunca, que permanezca intocado. Pero lo indestructible, me han dicho, es imposible, y entonces me siento frente a la pantalla y de todas maneras te escribo, aunque estés tan lejos, tan lejos que me pierdo en las curvas de un laberinto sin ovillo, en las geografías imaginadas, en paisajes ilusorios, en las rendijas de cada tecla, en los remordimientos pequeñas piedras grises, en las nubes que también se esfuman, y reaparecen distintas con el agua de los espejos evaporados en cada sol. Me pierdo un poco, en todo y en nada. Sigo prefiriendo esta guarida.

Y otra vez (aunque odie hacer estos posts tan largos), mejor, Elena:

"Aquí estoy, sentado sobre esta piedra aparente. Sólo mi memoria sabe lo que encierra. La veo y me recuerdo, y como el agua va al agua, así yo, melancólico, vengo a encontrarme en su imagen cubierta por el polvo, rodeada por las hierbas, encerrada en sí misma y condenada a la memoria y a su variado espejo. La veo, me veo y me transfiguro en multitud de colores y de tiempos. Estoy y estuve en muchos ojos. Yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga."

Elena Garro: Recuerdos del porvenir.


lunes, 27 de julio de 2009

Fragmento


De El Astillero, todo, pero un fragmento en especial que me hizo leer y releer su pesar y su perfección.


"...No había nada en la noche aparte del ruido alegre del agua. Levantó la cabeza para secarse y sintió el aire mordiendo y enrarecido; estuvo buscando la luna pero no encontró más que la plata tímida del resplandor. Fue entonces que aceptó sin reparos la convicción de estar muerto. Estuvo con el vientre apoyado en la pileta, terminando de secarse los dedos y la nuca, curioso pero en paz, despreocupado de fechas, adivinando las cosas que haría para ocupar el tiempo hasta el final, hasta el día remoto en que su muerte dejara de ser un suceso privado."

Qué manera de entristecerme leyendo a Onetti y, peor, qué manera de querer leerlo más.



sábado, 25 de julio de 2009

Ceiba 2



En la cosmogonía maya el universo se divide en tres planos: el cielo, la tierra y el inframundo. Y la ceiba es el árbol que comunica estos tres niveles.

En este patio la ceiba está en medio de un mandala (círculo en sánscrito, que también representa universos).

Pero más allá de esos datos, y fusiones culturales extrañas o esotéricas, este patio de ónix y una ceiba joven me dejó un buen rato en la contemplación.





lunes, 20 de julio de 2009

Ulalume

Qué nombre, sólo tan sonoro como su poesía. Dadas las circunstancias recientes, las notas necrológicas no cesan en los diarios ni en los blogs ni en otros medios aún más inmediatos. Será que estamos todos más viejos. Pero no importa, si de todos modos, tenemos las letras. Siempre las tenemos.


SINTAXIS
de Ulalume González de León
(Montevideo, Uruguay, 1932-2009)


no tocarte es un silencio
en el discurso de tocarte
pero es una palabra
de la frase estar mirándote

no mirarte es un silencio
en el discurso de mirarte
pero es una palabra
de la frase de estar pensándote

no pensarte es impensable
como una frase de silencios
interrumpidos por silencios



domingo, 19 de julio de 2009

Harry Potter 6

Disfruto y he disfrutado tanto las películas de Harry Potter (y también las lecturas que alcancé a leerle por las noches a mi hija). Esta última fue un deleite (aunque ninguna más que la número tres, mi favorita hasta ahora). Quizá porque tenía meses sin ir al cine y la pantalla grande siempre emociona y envuelve al espectador (a mí al menos), o por esa historia en la que siempre encuentro guiños (y olvido hasta la edad), aún si sus referencias son fáciles... va más allá de eso el gusto que me provoca. De esta sexta versión rescato dos escenas sobre las demás, y algunas ideas.

La imagen de un hombre recuperando un recuerdo para que retome su forma real, un recuerdo que había disfrazado porque se avergonzaba de él y porque tenía consecuencias que de hecho, lo sobrepasaban por mucho. Cuando este hombre, el profesor Horace Slughorn (jajaja, la risa por ese nombre... sólo y compuesto...) reconoce la verdad, extrae mágica y visualmente el recuerdo de su cabeza y, sin dejar de explicar la situación y sus implicaciones, la razón para ocultarlo pierde fuerza y hasta pasa a segundo plano...

Una actriz, Helena Bonham Carter, magnífica. La admiré desde Howards End. Ahora sólo la veo en papeles de mala y loca en los que su belleza y profundidad quedan por completo disfrazadas. Se ha convertido en una caricatura (¿será quizá por haberse casado con Tim Burton o ya desde antes?), pero una muy buena caricatura y actriz.

Y lo demás, no lo diré por no arruinarle la película a quienes no la han visto... sólo que me dio mucha tristeza y no me dejó conforme. Cada vez el drama está más presente, será quizá la infancia perdida de los personajes ahora tan adolescentes (y divertidos), o quizá la presencia inequívoca de referencias a clásicos: el inframundo y la embarcación antigua (inevitable recordar a Orfeo y Eurídice, con suspiros aún más inevitables) y el aquelarre, que me pone a temblar y me remite tanto a Macbeth y sus divertidas y aterradoras descripciones de las brujas alrededor del caldero, como ésta:

ALL: Double, double, toil and trouble;

Fire burn and cauldron bubble.

THIRD WITCH: Scale of dragon, tooth of wolf,

Witch’s mummy, maw and gulf

Of the ravin’d salt-sea shark,

Root of hemlock digg’di i’ the dark,

Liver of blaspheming Jew,

Gall of goat and slips of yew

Sliver’d in the moon’s eclipse,

Nose of Turk of and Tartar’s lips,

Finger of birth-strangled babe

Ditch-deliver’d by a drab,

Make the gruel thick and slab.

Add thereto a tiger’s chawdron,

For the ingredients of our cauldron.

ALL: Double, double, toil and trouble;

Fire burn and cauldron bubble.

(Macbeth, William Shakespeare)




sábado, 18 de julio de 2009

Árbol














Esta imagen llamó mi atención: una forma bella, una textura atractiva, un placer estético que de inmediato genera tristeza.



lunes, 13 de julio de 2009

De Paz


AQUÍ


Mis pasos en esta calle
Resuenan
En otra calle
Donde 
Oigo mis pasos
Pasar en esta calle
Donde

Sólo es real la niebla


Octavio Paz: Salamandra (1958-1961)


domingo, 12 de julio de 2009

Leonard




Desde una nostalgia que a veces duele de
tan persistente, y se mezcla con la 
lluvia, aparece Leonard Cohen, que es 
la nostalgia personificada, 
y aún así hace reír al más tristón 
con su adorable sentido del humor en la
anécdota que cuenta en este video.




viernes, 10 de julio de 2009

En la tarde





ella me hipnotizó varias horas con su voz dulce y sus letras raras, casi sinceras, casi reales ¿o si? Y juntos, Christina Rosenvinge y Nacho Vegas, también conocidos como Chico y Chica...







jueves, 9 de julio de 2009

H







oy es un día azul



y lejano, de letras y más letras,

día H escrito en rojo

pero, sobre todo, alegre y azul.



10 de julio de 2009.


martes, 7 de julio de 2009

Espejos




Te busco como si no estuvieras ahí, del otro lado del espejo, de la línea invisible. Como si deseara la cercanía que pertenece al reino de lo imposible.

Aun así, me asomo a cada reflejo de infinito y escucho la voz de una manada que hace retumbar sus pasos en la memoria lejana. Memoria de la piel que no se extingue. Con cada clic, te pienso. Como si se tocara lo que sólo está en los sueños. Converso como si hubiera voz, sonrío como si tu mirada. Ahí, donde no hay. En el silencio de las letras, las que sí me hablan.

 

domingo, 5 de julio de 2009

Otra vez


le dedico a Ilya mis pensamientos. Y estoy contenta porque sí pudo leer los poemas que le llevé al mediodía. Estaba tan sonriente con eso. Y yo también, de habérselos llevado. Pensé que ya no llegaría. Y sí, se los di, impresos porque las ediciones están agotadas. 

Pita Amor increpa a dios, le exige pruebas de su existencia, le reclama, lo desea, le platica de sus éxtasis divinos y de los estragos de su ausencia o de la incertidumbre y angustia que genera todo el misterio de su existencia, o del breve momento en que sintió su presencia, o de su crueldad por haber hecho así a los humanos. 

Es divertido leerla porque es irreverente. Ilya estaba contenta y me dijo: "Yo creo en dios a mi manera y me encantan estos poemas. Si yo pudiera, así le hablaría." Si supiera que ahora, contra todo pronóstico, aún estamos conversando con ella y ella, leyendo eso y hablándonos, con su eterno buen humor. Y todos tan contentos de vernos, pese a todo.

5 de julio.


viernes, 3 de julio de 2009

A Ilya


Ella quería que yo le regalara el libro que Pita Amor le dedica a dios. Yo lo olvidé y la última vez que nos vimos me lo recordó. Y para este martes que llegó al hospital yo ya lo había olvidado otra vez. Tampoco le pregunté por qué precisamente quería leer a Pita Amor, ese personaje tan inquietante. Quizá no lo hice porque me quedé pensando en eso, en esa mujer que en su locura se paseaba por las calles de la colonia Juárez y por la Zona Rosa cubierta de joyas y declamando sus poemas; a veces increpaba a los desconocidos o los agredía, o los insultaba; hacía cosas raras, era un personaje muy excéntrico. Y escribía esos poemas que son, muchos de ellos, tan inquietantes como lo fue ella.

Ahora Ilya ya no podrá leerla, mi prima a quien mi hermana rescató de la soledad hace unos meses. Volvimos a verla y ella resplandeció de alegría. Duró poco el contento, pero por lo menos, volvimos a verla. Y la quisimos, como siempre la habíamos querido pero, por alguna razón que no logro entender todavía, parecía que lo habíamos olvidado.

Yo soy mi propia casa

Guadalupe (Pita) Amor, 1946

III

De mi esférica idea de las cosas,


parten mis inquietudes y mis males,


pues geométricamente, pienso iguales


lo grande y lo pequeño, porque siendo,


son de igual importancia; que existiendo,


sus tamaños no tienen proporciones,


pues no se miden por sus dimensiones


y sólo cuentan, porque son totales,


aunque esféricamente desiguales.


Elegí este poema de Pita Amor porque se me hace tan misterioso y me parece que revela una mente genial, que raya en la locura. Muchos de sus poemas están dedicados a la muerte y al sufrimiento, que parecía invocar y reconocía como compañeros. Otros a dios. Sus Décimas a Dios son deliciosas de tanto que cuestionan, creen, afirman, piden, imploran, dudan y siempre lo increpan. A ese dios le dice que cree (o no) en él, o por qué no cree en él, o cómo la fe es cuestionable e incomprensible. Un ir y venir de su posición ante la fe que se convierte en el reflejo de su esencia, siempre dudosa, que pide y no da nada, si acaso, en qué entretenerse, es decir, en pensar en la creencia. No entiendo por qué ella, Ilya, quería leer estas décimas que además, pensó que se llamaban Conversaciones con Dios, y  en realidad lo son. Sólo transcribo una de las décimas, la que más me conmovió por su sinceridad, por cuestionar la esencia de la fe. Pero todas son además, escandalosas para su época. Y sólo transcribo una por pensar en en mi querida prima y recordarla (porque, finalmente, para mí dios no es un tema de preferencia).


Décimas a Dios

Guadalupe (Pita) Amor, 1953

XXIII

La angustia y la vanidad,


fundidas, te han inventado,


y después te han obligado


a ser la sola verdad.


Quiso la fatalidad


que me tocases de herencia;


mas me persigue tu ausencia


y me da espanto mi suerte,


pues voy a morir sin verte


y sin comprender tu esencia.


3-4 de julio de 2009. 




miércoles, 1 de julio de 2009

Idea


Él, Onetti, le dedicó Los Adioses a Idea, y ella le escribió libros y poemas tan tristes, que ni puedo ni quiero ponerlos acá, porque hoy me siento alegre. Con todo y que bajo mis ojos estuvo ese poema tan triste: Ya no será, que no hizo más que conmoverme y tentarme a llover como la tarde. Y él, en los muy pocos poemas que escribió, sólo habla de imposibilidades y ausencias. Como en la Balada del ausente, esa última línea lo conjuga todo: "Ahí estaré esperando una cita imposible, un encuentro que no se cumplirá", dice.

Pero hoy prefiero el mediodía que la tristeza, aunque no encuentre en ella, en Idea, conclusiones felices. Hoy, el viento alborota mi cabello y a veces, aunque transparente, se parece a la esperanza y a la luz, y al mar, lo único que nos une. Lo mismo que los espejos que aparecen en las calles después de las lluvias: reflejan el infinito. Y aunque tú estés tan lejos, detrás de la frontera que tiene el tamaño de la distancia que separa mi ciudad de la tuya, si nos asomamos al mismo tiempo a esos espejos transitorios y fugaces , podremos encontrarnos.

De Idea Vilariño:

Mediodía

Transparentes los aires, transparentes
la hoz de la mañana,
los blancos montes tibios, los gestos de las olas,
todo ese mar, todo ese mar que cumple
su profunda tarea,
el mar ensimismado,
el mar, a esa hora de miel en que el instinto
zumba como una abeja somnolienta...
Sol, amor, azucenas dilatadas, marinas,
Ramas rubias sensibles y tiernas como cuerpos,
vastas arenas pálidas.
Transparentes los aires, transparentes
las voces, el silencio.
A orillas del amor, del mar, de la mañana,
en la arena caliente, temblante de blancura,
cada uno es un fruto madurando su muerte.


Idea. Idea Vilariño, la amante de Onetti. De estar viva, ella estaría también [quizá, o más bien, quiero pensarlo así] celebrando los 100 años de su nacimiento, igual que sus admiradores, antiguos y recientes. Juan Carlos Onetti nació el 1 de julio [mismo día en que nació mi padre hace casi tantos años, pero menos].