martes, 15 de junio de 2010

Tepito y balas en un feliz domingo

Qué ganas de retomar mi espacio bloguero, aunque no se me ocurra mucho, o la autocensura me atrape en cada idea, que es más bien lo que me pasa últimamente. En realidad, sólo quería subir algunas fotos, algunas anécdotas, pero el tiempo parece haberse devorado mi vida personal, o la mente funciona de maneras tan complicadas que lo primero que pensé fue: cambiaré el diseño de mi blog (y sí, lo haré, con la calma que merece). Mientras tanto, me sirvo de este verde esperanzador a modo de superstición. Sigo con mis entregas que en junio terminan. Y a buscar nueva vida, un trabajo nuevo, soluciones. 
Y pienso ¿he de subir las fotos y narrar el balazo de Tepito o la censura de país también se apoderará de mí? En realidad, mis fotos no dicen nada... es más la anécdota (y ni eso): el sonido de uno, dos balazos justo a la salida de ese gran mercado. [Cuenta Madame Calderón de la Barca que desde tiempos de Cortés, por lo menos, aunque muy probablemente desde antes, había allí un gran mercado. Pero no las balas. Esas balas que irrumpieron en lo que para mí fue un feliz domingo.] 
Después empezó a llover. Una mujer gritaba sin poderse controlar, quizá era su marido el que sentado se dolía de una pierna atada con un torniquete o quizá se salvó por un pelito. Nosotros corrimos de la lluvia para irnos. Una mujer me dijo con cara de "normalidad": "le dispararon a un ladroncillo", como si por ser ladrón se lo mereciera, que es la mentalidad que predomina en este país sin justicia, y para tranquilizarme, porque la cara de cliente no me la quito aunque lo intente. 
Al final, no pasó nada, no salió en ningún periódico, no hubo ningún muerto, no tenía que ver con ningún cartel. Fue sólo el sustito, unas cuantas balas, algo común en este país que se desmorona. Parte de la violencia cada vez más cotidiana que hace renacer al "pequeño priísta que todos tenemos dentro" (o por lo menos algunos, los viejos). Cuando la policía llegó, todos habían ya corrido. Hasta el herido se había esfumado.









miércoles, 2 de junio de 2010

Charly García








Ante la imposibilidad de postear, por falta de tiempo,
básicamente, Charly siempre será Charly.
Oírlo, refrescante. Aquí comparto esto que llegó 
por ahí en estos días de concierto y desconcierto.