lunes, 29 de agosto de 2011

Hay días...





Salir de la ciudad, aunque sea poco, unas horas, a cualquier lugar cercano, verde, diferente. Ya con eso se descansa, cambia todo, la luz, la sonrisa, la mirada, la esperanza, la energía.


Son como píldoras de vacaciones que hacen tanta falta así, cualquier día. Más aún en medio del caos y del horror que vivimos ahora. Salir así, sin plan, sin exigencias, sin miedo. Con ganas de verde, de vida, de movimiento, de sonreír.


Gracias por un día perfecto.


jueves, 25 de agosto de 2011

todavía






Quería pensamientos alegres, textos divertidos, pero la vida no siempre deja las sonrisas por delante. En las últimas horas, menos. La realidad se desborda y nos alcanza, ya nos alcanzó. 


A veces, uno tiene conversaciones que nunca debió tener. Escucha palabras, situaciones absolutamente absurdas, enojosas a tope, intolerables. Uno oye la voz del otro lado, entiende, y no puede pensar más que eso no debería estar ocurriendo, ese momento, lo que implica. El deseo es que ese momento no sea real.


Después viene la reflexión, el llanto, la rabia, la impotencia. 


Las epidemias no perdonan. Llegan, se instalan y se llevan a quienes más queremos. Se los llevan o los dejan mutilados.


Amenazantes, están ahí, invadiéndolo todo. Los sobrevivientes del día escuchamos azorados, atemorizados, inconformes, enfurecidos de un mundo que se vuelve incomprensible. O quizá siempre fue así, pero cuando duele de cerca, cuando uno se siente tocado, todo parece derrumbarse, el dolor cotidiano alcanza picos, toca fondo. 


Y aún así, uno se levanta, ve la luz del día, siente alegría, el cielo puede verse azul, las voces son cálidas. La vida sigue. Y luchar para continuar en ella lo vale. Todavía. Siempre.




para Sonia, con todo amor.