viernes 25 de noviembre de 2011
Abierto
Ella sabe que él tiene encuentros con otras mujeres. Y sufre. Busca la manera de enterarse de ello, con cierto morbo que en este caso puede definirse como una mezcla de curiosidad enfermiza, necesidad, manía incontrolable, búsqueda que no se sacia nunca. Y encuentra, siempre, pruebas, objetos, palabras, imágenes. Y se enferma y hace escenas. Pero no pasa a mayores. No se explica por qué ese sentimiento de inconformidad y desasosiego cuando ella misma ha tenido una vida diversa, más aún, incluso extrema. Su reacción es (casi) física.
La lectura del relato autobiográfico de Catherine Millet, Celos (editado en español por Anagrama), Jour de souffrance en francés, idioma original, es más que inquietante. Es una confesión, descriptiva, no reflexiva. Es un relato honesto. La autora expone una situación subjetiva y real, y la concluye sin grandes conclusiones. Por cansancio quizá, de lo mismo que describe. Casi como el realismo sucio, pero sin su efecto romántico y misterioso. Una lectura que abre y deja abierto un tema. Mucho más que un tema ¿un síntoma?
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