domingo 25 de diciembre de 2011
ciclos
Se termina 2012. Una convención que nos indica, si acaso, una pausa para pensar, para desear, para reforzar y quizá también para cejar en aquello que no se logra, que duele y sigue doliendo. Es sí, una convención, porque el tiempo es continuo. Apenas intentamos medirlo un poquitín, regularlo, contarlo si acaso. Apenas pretendemos normar nuestras vidas que ineludiblemente se dirigen al mismo fin de ciclo, siempre propio. Y con esas premisas, cada año se valen algunos replanteamientos y deseos. Valgan en este 2012 y que sea un año feliz y florido, floreciente.
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