domingo, 29 de abril de 2012

un libro



Pero también es posible que todo sea, y haya sido, un mundo paralelo. Una fantasía como la que recrea Murakami en 1Q84, en un mundo de dos lunas. Todo ocurre ahí, todo lo que sucede en el mundo que conocemos, y más, mucho más. Como esas ideas de permanencias y de conexiones profundas, místicas. De vínculos irrompibles y uniones predestinadas. Una manera, linda, quizá, de hablar de un mundo demasiado simple y llano, en el que nada significa nada. Todo significado es dado por nosotros. Las cosas son tal cual son, ni  más ni menos, en esa simpleza que aparenta complejidad porque así la leemos. Sostenerlos (a esos significados) es nuestro destino y es lo único que los mantiene vivos (a esos significados, no a los hechos, y quizá también a nosotros). Y tampoco llegará el día (ese día revelador o iluminado) en que lo sabremos. 

miércoles, 25 de abril de 2012



Como cada vez, la luz desciende y asciende. Se difuminan los detalles y se pierden los contrastes, mientras todo brilla y luce hermoso. Una magia que vuelve y pone en foco eso que se parece a la vida y otras sorpresas. Así nada más. Como una gota de agua magnificada sobre una rica superficie estriada. Así. Nada más. 


  

martes, 10 de abril de 2012

De sombras






Como si de eso se tratara. De verse, uno al otro. Sin miramientos. Sin sentimientos. O con todos juntos y al unísono. Parecían confluir, incluso se anulaban para reaparecer y luego no estar otra vez. Como un juego de sombras.


Porque más allá de lo dicho o lo callado, algo allí de deseo puro y de vínculo irrompible flotaba en el ambiente. Por más que buscara  dinamitar, dinamitarlo todo. Parecía no importar. La única pregunta disponible se esfumaba en medio del marasmo. Para reaparecer y desaparecer, en el mismo juego. De sombras. 


Nunca había entendido nada. Menos ahora.